¿Qué es un polígrafo y cómo se descifran las reacciones corporales para descubrir el engaño?

Que es el poligrafo

El termino polígrafo generalmente se refiere a una persona con habilidad para escribir sobre temática diversa, es decir, un escritor. Pero también puede referirse a un instrumento cuyo invento data hace un siglo (Larson 1921), que fue creado para acortar tiempos y descartar sospechosos en las investigaciones de asuntos criminales.

Para diferenciar ambos usos, el polígrafo recibió el sobrenombre de “Detector de Mentiras”, que obviamente también es erróneo, pues el aparato no es capaz por si solo de ofrecer esa posibilidad. Quien si lo hace es el examinador, que, valiéndose de los datos recogidos por el polígrafo, utilizando una técnica específica, podrá dictaminar con alto nivel de acierto la credibilidad 1del testimonio evaluado.

Con el paso del tiempo, el polígrafo paso de ser un instrumento rudimentario, que apenas era capaz de descifran variaciones en los niveles de estrés de los individuos sometidos a interrogatorio a través de dos canales, tasa cardiaca y sudoración, a convertirse en un sofisticado instrumento con más de 10 canales, capaces de registrar incluso los intentos de engaño por parte del sujeto evaluado. Así, esta herramienta pasó de ofrecer apenas un 60% de fiabilidad en sus inicios a cifras superiores al 95% actuales, siempre que sea manejado por una persona cualificada y con amplia experiencia de campo.

Su fiabilidad ha sido ampliamente contrastada, de hecho, los países con mayor poder tecnológico lo usan para proteger sus centros de poder, investigación e inteligencia, así como sectores estratégicos tales como la energía nuclear, la industria militar o la aviación civil, por citar los campos más destacados. Así ha ocurrido desde hace décadas, sin que su existencia trascendiera al público en general.

Hoy día se realizan en el mundo miles de pruebas de polígrafo diarias, la mayoría encaminadas a resolver asuntos privados, muchos de ellos en el ámbito doméstico, sobre todo infidelidades, maltrato en el ámbito familiar e incluso hurtos, a veces de importantes cantidades de dinero y objetos de valor.

Pero también existen otros usos, como por ejemplo la contratación de empleados o el mantenimiento de confianza en los mismos ante situaciones de crisis, habitualmente robo interno en la empresa u otros incidentes, situaciones donde la policía no suele ofrecer ningún tipo de soluciones.

Pero también tiene sus enemigos y detractores, generalmente gente con afinidad políticas definida, escorada claramente a la izquierda, sindicalistas y adoctrinadores morales de sociedades cada vez más incultas y manipulables, siendo Cuba y Venezuela los claros ejemplos en América Latina.

En España el polígrafo entró en los servicios de inteligencia en la época de Aznar, pasando todos los aparatos al cajón del olvido con los siguientes gobiernos de izquierda.

 

El polígrafo se hace famoso gracias a la televisión.

Si, eso es… ¡Verdad!  Sin la industria del entretenimiento, principalmente cine y televisión, nadie podría haber presagiado la expansión del uso del polígrafo a niveles tan generalizados como los actuales.

Rebautizado como “La Máquina de la Verdad”, el polígrafo es utilizado por la industria del entretenimiento con la intención de sacarle el mayor rendimiento económico posible, dada su capacidad de generar expectación y elevar las cifras de audiencia de programas de tv.

 

¿Qué secretos entraña la técnica del polígrafo?

Mucha gente lo primero que pregunta es qué fiabilidad le ofrece el polígrafo, hasta que punto puede confiar en este servicio para resolver situaciones que de alguna forma afectan a su vida.  Y tienen razón, lo pertinente es poder estar seguro del paso a dar, no vaya a ser que pierdas tu dinero contratando a una marioneta de la televisión.

Como en cualquier herramienta, el rendimiento del polígrafo está directamente relacionado con las habilidades de su operador, eso es así siempre, como pasa con cualquier otro instrumento, así, a modo de ejemplo cabría pensar en la fiabilidad de un bisturí o de un violín, cuál sería su fiabilidad para salvar vidas o para crear sonidos armónicos si no están en manos expertas, de personas con habilidades especiales. La pregunta se responde por si sola.

Lo primero que debemos exigir es que quien maneje el polígrafo sea un profesional cualificado, y no solo eso, sino que también es esencial que sea una persona con valores éticos y morales, alejado de la mácula de los antecedentes penales como consecuencia de una conducta errónea en la vida.

Contando con el operador adecuado, son esenciales otros elementos para que una evaluación poligráfica tenga el éxito esperado. Se requiere, un ambiente controlado donde realizar la prueba, siendo esencial contar con una estancia cuyos niveles de temperatura y humedad relativa sean los adecuados, evitando siempre los excesos, tanto de calor y humedad como de frio. El ambiente será idóneo si además contamos con unas paredes lisas, sin nada que distraiga a la persona que se somete a la prueba, pues debe de estar únicamente concentrada en responder las preguntas, y no en su entorno. Pero aún hay más, debemos controlar también los ruidos, pues está demostrado que pueden distraer o provocar estímulos involuntarios en el sujeto y estos podrían contaminar los gráficos haciendo más complicada su interpretación.

Si ya contamos con todos esos ingredientes ambientales, nos toca concentrarnos en el asunto a tratar con el polígrafo y como vamos a abordarlo. Para ello debemos contar con el consentimiento de la persona a evaluar, quien será informada previamente del procedimiento y contenido del cuestionario, haciendo énfasis en que se trata siempre de una prueba voluntaria, y que accediendo a ella, otorgando su consentimiento escrito, nos faculta para informar de los resultados obtenidos a quien patrocina la prueba.

Imaginemos que tenemos un caso y una persona que podría estar implicada en un engaño o hecho punible del que está siendo acusada. Pues bien, hemos de oír siempre las distintas versiones de la historia, la exposición de ambos partes, de quien imputa y de quien trata de demostrar su verdad. Como si de un juicio se tratara, oiremos primero a quien acusa y pediremos que nos aporte los elementos objetivos en que basa su imputación. A continuación, escucharemos a quien va a someter su testimonio a la prueba de credibilidad, pudiendo alegar lo que considere oportuno para desmontar la acusación de que es objeto. Teniendo en cuenta los argumentos de ambas partes configuraremos un cuestionario para el polígrafo, que recoja la situación de la forma más clara posible, incluyendo fechas, nombres y situaciones concretas, limitando en lo posible el número de preguntas, pues hay una relación directa entre el número de preguntas y la perdida de fiabilidad del resultado, en este caso, más no es mejor.

Los cuestionarios usados en evaluaciones poligráficas han mejorado mucho a lo largo de los años, hoy en día existen técnicas que ofrecen altos índices de fiabilidad, que se conocen con técnicas validadas, que comprenden no más de 4 o 5 preguntas relevantes. Una evaluación estándar dura aproximadamente dos horas.

La aplicación del polígrafo consta de tres fases:

1- La fase previa: Generalmente la de mayor duración, donde el examinador debate con el examinado el objeto de la prueba, exponiendo las preguntas y su significado, de forma que se responda conscientemente con un SI o NO a cada una de ellas. Una vez definidas las preguntas se graban estas y las respuestas en el software del polígrafo, dando a continuación paso a la fase de verificación.

2- El examen o fase de verificación de las respuestas: El examinador instala cada uno de los sensores correspondientes a los diferentes canales que miden la respuesta fisiológica del examinado, indicando la postura correcta y actitud que debe observar durante el proceso de registro de la señal para obtener gráficos de calidad suficiente para su análisis. Es muy importante que responda a cada una de las preguntas estado relajado y quieto, pues un sensor de actividad motora registra movimientos corporales voluntarios y posibles intentos de fraude.

3- Fase final: Una vez obtenidos gráficos suficientes para que el sistema ofrezca una opinión, el examinador observara las distintas tendencias, comprobando con el sujeto si este ha reaccionado a determinadas preguntas y el motivo.

En caso de identificar patrones de engaño, el examinador puede recabar la opinión de otro experto que de coincidir determinaría la confirmación del resultado. En caso contrario daría origen a una nueva evaluación de conformación o retest.

Cuestionarios de preguntas amplios, de 20 o más preguntas, como los que se utilizan en programas de televisión para rellenar contenidos, no tienen ninguna validez, siendo su fiabilidad menor que tirar una moneda al aire, pues el margen de error sería exponencial, es decir, un fraude.

Polígrafo infidelidades, modelo de cuestionario.

1.- ¿Te llamas María?

2.- ¿Estamos en el año 2020?

3.- ¿Entiendes que las preguntas de esta prueba pueden ser de carácter íntimo y personal?

5.- ¿Tienes intención de mentir para salvar tu relación de pareja con Pedro?

6.- ¿A veces mientes para ocultar tus actos?

7.- ¿Desde que estas con Pedro, has mantenido relaciones sexuales con otras personas?

8.- ¿Has sido infiel a Pedro manteniendo relaciones sexuales con Juan?

9.- Desde que iniciaste la relación con Pedro ¿Has utilizado las redes sociales para conocer a otros chicos?

10.-Desde (fecha). ¿Has mentido de forma grave a tu pareja para evitar la ruptura de la relación?

 

¿Cómo se exponen los resultados del polígrafo?

Después de haber recolectado entre dos y tres gráficos, dependiendo de la gravedad del asunto, el examinador podrá recabar la información que el propio software del polígrafo genera, pudiendo trasladar su opinión de forma instantánea al terminar la evaluación siempre que los resultados sean muy claros, y que sean favorables a la persona evaluada.

Los modernos polígrafos digitales como por ejemplo el Stoelting CPSpro son capaces de ofrecer al operador resultados objetivos y varios tipos de estadísticas.

Interpretación objetiva basada en la puntuación automatizada de los gráficos.

  • NDI / No se detecta engaño en las respuestas.
  • DI / Se detecta engaño en las respuestas.
  • I / Inconcluyente, carente de opinión. (*)

(*) En este caso se realizarán dos o más gráficos adicionales, hasta obtener un resultado concluyente.

Estadísticas relativas al nivel de credibilidad observado por el sistema.     

Índice de Veracidad porcentual:                               (%).

Índice de Veracidad Global:

  1. VERDAD: Veracidad en la respuesta >80%
  2. PROBABLE VERDAD: Veracidad en la respuesta >50%
  3. PROBABLE ENGAÑO: Veracidad en la respuesta <50%
  4. ENGAÑO: Veracidad en la respuesta <20%

 

Teoría de funcionamiento del polígrafo.

El funcionamiento del polígrafo se basa en que todas las personas somos sensibles a distintos tipos de estimulación, así cada vez que recibimos un estímulo lo interpretamos y reaccionamos en consecuencia.

Existen innumerables tipos de estímulos, algunos placenteros, como por ejemplo escuchar la música que nos gusta, oler algo agradable, ver paisajes de ensueño, etc. Pero también los hay de otro tipo, por ejemplo, por medio del lenguaje, así una conversación puede fluir de forma amena hasta que nos preguntan algo que nos incomoda, en ese momento, como seres inteligentes que somos, decidimos, y ahí se abren dos opciones, decir la verdad o elegir mentir, lo que en ese momento entandamos que más nos conviene. Claro que mantener esa mentira nos va a obligar casi con toda seguridad a decir otras para poder sostenerla.

El ser humano es observador, esta dotado de capacidad para el aprendizaje, pues de otro modo la raza humana no habría sobrevivido, así, el hombre ha sido capaz de desarrollar conocimientos sobre la interpretación del lenguaje corporal, siendo capaz de discernir con bastante éxito cuando una persona que le es familiar miente.

Pero qué pasa cuando quien te miente es alguien extraño, que no has tenido la oportunidad de saber cómo actúa cotidianamente, o que es tan frio que no exterioriza sus emociones a simple vista. Ahí la cosa se complica, pues incluso se puede entrenar para evitar exteriorizar gestos delatadores. Ejemplo de ello son nuestros políticos, a los que se instruye para que su lenguaje corporal no revele sus verdaderas intenciones, para que nos puedan engañar más fácilmente. Os acordáis de aquel que dijo: “Lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir” lo decía dando pena, apoyado en un bastón tras un accidente delatador, poniendo cara de no haber roto un plato en toda su vida, sin embargo, esa mueca de personaje afable y campechano esconde el perfil de un gran mentiroso, un engañador.

Para los que son capaces de esconder sus emociones a simple vista, Larson doy forma al primer polígrafo, basándose en la teoría de un científico y fisiólogo americano de nombre Walter Bradford Cannon, quien hizo grandes aportaciones en la descripción de la biopsicología de la emoción, conocida también como psicobiología de la emoción, Bradford profundizo en explicar cómo se producen las emociones en el ser humano, y también la forma de desentrañar su significado.

La fisiología del ser humano responde a emociones derivadas del hecho de mentir, así nuestro sistema nervioso reacciona cada vez que interpretamos una amenaza, como pudiera ser la posibilidad de ser descubiertos en alguna mentira, solo de pensarlo nuestro cuerpo reacciona intentando protegernos de esa amenaza. Es ahí donde interviene nuestro sistema simpático registrando esa alerta, mientras el parasimpático nos ayudara a recuperar la compostura.

 

Sistema Parasimpático

 

El polígrafo tiene capacidad para registrar las reacciones de los órganos controlados desde las cervicales C1 hasta las dorsales T5, recopilando datos por medio de varios canales a través de diversos sensores:

Respiración Torácica, colocando un neumógrafo sobre el pecho, más arriba de los músculos pectorales.
Respiración Abdominal, colocando un segundo neumógrafo sobre el diafragma.

Actividad eletrodérmica de la piel, colocando dos electrodos sobre las yemas de los dedos o sobre la palma de la mano.

Tasa cardiaca, a través de un brazalete neumático que se coloca sobre el brazo para medir las variaciones de la presión sanguínea.

Pletismógrafo, que miden cambios de volumen como consecuencia de variaciones del flujo sanguíneo en un segmento de la extremidad, generalmente en un dedo de la mano.

 

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