Diferencias entre una prueba de polígrafo y el polideluxe

Las mentiras y el poligrafo

Son muchas las mentiras que cada día nos cuenta la televisión, sin embargo, son muchos más los telespectadores que creen que lo que ofrece la televisión es siempre real o verosímil, y este factor es fundamental para los directivos de las distintas cadenas, quienes son conscientes de que la ignorancia juega a su favor a la hora de vendernos contenidos manipulados.

La manipulación de la televisión se extiende a todos los ámbitos, desde la información al entretenimiento. Todas las cadenas tienen una inclinación política, si bien, unas más que otras manipulan la información que nos venden a través de sus programas, con el claro objetivo de conseguir adoctrinar a su audiencia, sin importarles hasta que punto necesitan deformar la realidad o mentir para conseguir sus objetivos, políticos en la mayoría de los casos. Ejemplos de ello son las programaciones de TVE y Mediaset, la primera de ella empeñada en manipular el pasado reciente y la segunda con la intención de adoctrinar a través de la telebasura, a la que podríamos definir como retransmisión a través de la televisión de contenidos que tratan sobre las vergüenzas del género humano; aquellos temas que, fuera de ese contexto no serían sacados a la luz. Es cuando con la televisión de por medio se deforma la situación: famosos y anónimos revelan sus intimidades a cambio de fama y dinero.

Todo esto no lo estaríamos tratando aquí si el fenómeno no afectara a nuestra profesión, al polígrafo como herramienta al servicio de la sociedad, debido a su uso torticero por parte de programas de televisión basura, incluyéndolo con pieza de atrezzo de contenidos tan escabrosos como inverosímiles, en el afán de conseguir rentabilizar su uso a cualquier precio, incluso bajo riesgo de destruir su buena fama y credibilidad.

 

El polígrafo se hace famoso gracias al cine y la televisión.

Si, eso es… ¡Verdad!  Sin la industria del entretenimiento nadie podría haber presagiado la expansión del uso del polígrafo a niveles tan socialmente generalizados como los actuales.

Pasaron muchas décadas desde la invención del polígrafo (1921) hasta que la televisión, el cine y la publicidad se hicieron eco de las posibilidades que ofrecía la explotación mediática de una herramienta que hasta ese momento era usada únicamente por profesionales de la investigación y las agencias de espionaje.

Consciente de la curiosidad del ser humano por descubrir la verdad, la televisión da una vuelta de turca al invento y lo rebautiza como “La Máquina de la Verdad”, consiguiéndose cifras espectaculares de audiencia en programas donde un personaje famoso se atrevía a ser interrogado con un detector de mentiras a cambio de una suculenta cantidad de dinero.

De sus muchas posibilidades se hizo eco también el cine. Fue así como la máquina detectora de mentiras empezó a aparecer en todo tipo de películas policiacas o de espías e incluso en alguna que otra comedia.

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Imagen de la película “Los padres de ella”

 

También el mundo de la publicidad ha sabido sacarle fruto al polígrafo como herramienta para captar la atención del consumidor, bien sea para promocionar un producto o la imagen pública de una persona. El polígrafo es una potente herramienta para captar la atención del consumidor.

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Jennifer Lawrence en el Detector de Mentiras de Vanity Fair

Con la intención de sacarle el mayor rendimiento económico posible, hecho que también se extiende al cine y la publicidad, pues son cientos las películas donde aparece el detector de mentiras como argumento o espacios publicitarios donde el polígrafo es catalizador de acciones que requieren credibilidad.

En un principio, las productoras televisión se plantearon usar el polígrafo de forma seria, invitando a personajes relevantes a probar la veracidad de su testimonio delante de cámaras de televisión, sujetándose a la máquina para deleite de millones de espectadores.

Después de unas temporadas, la competencia entre las distintas cadenas de televisión fue deteriorando la formula, y los personajes relevantes dejaron de ser seducidos por la televisión, pues pesaba más el escarnio público que sufrían cuando afloraban sus mentiras que el redito económico que obtenían con su regreso a la televisión.

Fue así como en España la aplicación del polígrafo en televisión se convirtió en un show sin base científica, para el que no era necesario siquiera exhibir un polígrafo que trabajara en tiempo real ni un experto en su control. Hoy día basta con un personaje sumiso, al que se le instala un pinganillo para que actué al gusto de la dirección del programa, pues todo forma parte de un espectáculo guionizado y convenientemente medido, tanto las preguntas como los resultados, que han de ser aceptados sin rechistar por quienes aceptan participar en el espectáculo televisivo mediante la firma de un contrato con la productora.

En los últimos 10 años la televisión ha degradado la imagen del polígrafo.

En la segunda década de este siglo, el polígrafo se convierte en Inglaterra, Italia y sobre todo España en una pieza más de la llamada telebasura. Así, los personajes más escatológicos y pendencieros de nuestra sociedad, a veces en lamentable estado de salud, alcoholizados o atiborrados de drogas, se someten a Polideluxe tan aberrantes como irreales, manejados por personajes torticeros, faltos de escrúpulos que incluso cuentan con antecedentes y condenas varias.

Es así como una determinada cadena de televisión ha conseguido en los últimos 10 años deteriorar gravemente la imagen del polígrafo en España, provocando incluso denuncias por parte de Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales (TAC).

Alejados de la televisión los personajes más interesantes y relevantes de la sociedad, algunas productoras de televisión, ávidas por engrosar sus cifras de facturación, no dudan en dar una nueva vuelta de tuerca al prestigio y la buena fama generada durante primeros años de exhibición de la máquina de la verdad en televisión.

Este tipo de productoras basan la mayor parte de sus contenidos en sinergias con otros productos de la misma cadena, son espacios basados en la tele realidad, la ficción y el montaje, es decir, la mentira y el engaño generalizado, contenidos que sin embargo son aceptados por espectadores encuadrados en el segmento de nuestra sociedad con menos recursos intelectuales.

Esta nueva forma de hacer televisión utiliza la imagen del polígrafo para crear su particular detector de mentiras al que denominan Polideluxe, que usan al objeto de barnizar de credibilidad los contenidos de sus programas del corazón, realities, cotilleos y farándula en general, cuya base es siempre la misma, el montaje y el engaño generalizado a partes iguales.

El propio presentador Jorge Javier Vázquez reconoció a la periodista Sandra Barneda, durante una entrevista para el programa “Un Tiempo Nuevo”, que en Sálvame no cuentan con un polígrafo, sino con algo parecido, su particular Polideluxe, que no es lo mismo, y por eso no es necesario que se vea la máquina funcionando.

Prueba de polígrafo real vs Polideluxe de Telecinco

A los que después de 10 años de Polideluxe aún se preguntan sobre la veracidad de lo que ven en televisión las noches de los sábados, les vamos a sacar de dudas destacando algunas diferencias.

Para ello vamos a comparar la fiabilidad de una prueba de polígrafo real con la del Polideluxe que vemos en televisión. Veamos las 10 diferencias:

  1. El Polideluxe no emplea ninguna técnica poligráfica validada, el numero de preguntas excede en mucho el máximo admisible en una Evaluación de Credibilidad de Testimonio realizada en una prueba de polígrafo estandarizada. Una prueba de polígrafo real cuenta con 3 o 4 preguntas relevantes que se comparan con otras tantas de control, una o dos preguntas neutras e introductorias. En total la prueba científica del polígrafo se compone de un total de 10 a 12 preguntas, de las que solo 3 o 4 serán relevantes para el resultado final.
  1. En cambio, el Polideluxe aplica cuestionarios sobredimensionados de 20 o 30 preguntas, como si dependiera del caché del invitado y la consecuente necesidad de rellenar minutos de emisión del programa.
  1. El Polideluxe no utiliza técnicas validadas por el Capitulo E-52 ASTM , organización que establece estándares de calidad y admisibilidad de las técnicas que se pueden aplicar en Psicofisiología Forense, utilizando el polígrafo como herramienta de diagnóstico de la credibilidad.
  1. La fiabilidad máxima de una prueba de polígrafo (99%) se alcanza en protocoles con un máximo de tres preguntas relevantes, siempre que se cuente con condiciones ambientales controladas, y utilizando técnicas validadas por la ASTM. Condiciones que distan mucho de las que se dan en Sálvame.

Al no utilizar técnicas validadas, excluyendo además el uso de preguntas de control, la probabilidad de exponer un resultado fiable en Polideluxe es nula, inferior al azar, mucho peor que tirar una moneda al aire.

Los resultados del Polideluxe están contaminados de falsos positivos (acusar de mentir a quien dice verdad) y de falsos negativos (dar credibilidad a quien está mintiendo) estos últimos claramente intencionados, y si no que se lo preguntes a la autodenominada “princesa del pueblo”.

5. Las preguntas de una prueba de polígrafo estándar han de presentarse de forma respetuosa, siendo concisas y dirigidas únicamente a quien protagoniza la acción.

La mayoría de las preguntas efectuadas en el Polideluxe son inviables, tenemos cientos de ejemplos, como es el caso Aramis Fuster: ¿Has ejercido o ejerces la prostitución? Es decir, pasado y presente resumidos en una misma pregunta, un reto imposible para el polígrafo.

  1. El Polideluxe ha sido denunciado por parte la Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales (TAC) ante la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia. Objeto de esta denuncia son entre otros motivos preguntas como esta “¿Es cierto que después de defecar estás 15 minutos lavándote el culo con el dedo?”

7. Una prueba de polígrafo tradicional debe ser soportada por una metodología y respaldada por documentos gráficos genuinos, además, la prueba debe ser conducida por profesionales con un perfil ético intachable, carentes de antecedentes policiales, penales y de mala conducta. Estas exigencias no son aplicables a la hora de realizar colaboraciones en ciertas cadenas de tv, donde impera el todo vale, y donde a veces el numero de colaboradores que han tenido problemas con la justicia es superior al de quienes son ciudadanos normales, respetuosos con la sociedad, que nunca han sido condenados por un tribunal a raíz de sus malas acciones.

8. La poligrafía tradicional es un bien al servicio de la sociedad, que ayuda a muchas personas a resolver los problemas que le acucian de forma cotidiana, sea en el ámbito doméstico, la esfera laboral o por falsas acusaciones con repercusión legal. En cambio, el Polideluxe es una herramienta de entretenimiento, que fue concebida para dar aspecto de credibilidad a historias irreales montadas en un estudio de televisión, es decir, una herramienta al servicio de gente con actitud torticera.

  1. Una prueba de polígrafo tradicional es altamente fiable, en cambio, el Polideluxe es una gran mentira, una estafa en toda regla al espectador y usted tiene derecho a saberlo. “¿Te arrepientes de haberte grabado practicando sexo mientras freías unas croquetas?” Esta pregunta define perfectamente la credibilidad del Polideluxe.

10. Decir verdad o mentir en nada afecta a los esfínteres. El polígrafo tradicional cuenta con una almohadilla denominada “monitor de actividad motora” cuya utilidad es descubrir movimientos voluntarios del sujeto que esta siendo evaluado con un polígrafo. AM (Activity Monitor) es un canal dedicado a detectar contramedidas por parte del examinado, quien podría tensar músculos e incluso contraer disimuladamente el esfínter anal para provocar cambios fisiológicos en el momento que responde a alguna pregunta de control (que tendría que haber identificado previamente), con objeto de elevar la presión arterial, en un intento de engañar al examinador. Nada que ver con las explicaciones que dan la manipuladora del Polideluxe.

 Así explica la propia web de Telecinco como protagonista del Polideluxe como detecta las mentiras:

“Y es que Conchita es sinónimo de polígrafo y Bertín se ha interesado por el funcionamiento de este aparato tan temido por los famosos. Ella cuenta que las respuestas de los que someten al ‘poli’ se miden en cinco parámetros y que uno de ellos es una almohadilla que se coloca en el culo porque el esfínter se abre y se cierra instintivamente cuando se miente. Algo incontrolable por parte del sistema nervioso.

Esta revelación ha arrancado las carcajadas de todos los allí presentes.

Nota del autor: Por cuanto según esta señora, quien defeca miente, y quien huele mal acaba de mentir, de lo que se deduce que en algunos programas de Sálvame el hedor en el plató de Telecinco debe de ser insoportable.

Bibliografía. Las mentiras del Polideluxe

Suponemos que habiendo leído lo anterior a pocos le quedaran aún dudas del gran engaño que representa el falaz Polideluxe, por si acaso, aquí van algunos enlaces a medios de comunicación independientes, que tratan el asunto de forma bastante reveladora y objetiva.

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