Diferencias entre una prueba de polígrafo estándar y el polideluxe

Las mentiras y el poligrafo

El polígrafo se hace famoso gracias al cine y la televisión.

Si, eso es… ¡Verdad!  Sin la industria del entretenimiento nadie podría haber presagiado la expansión del uso del polígrafo a niveles tan socialmente generalizados como los actuales.

Dada su capacidad para generar expectación y elevar las cifras de audiencia de programas de tv, el polígrafo o detector de mentiras fue rebautizado como “Máquina de la Verdad” por la industria del entretenimiento, con la intención de sacarle el mayor rendimiento económico posible, hecho que también se extiende al cine y la publicidad, pues son cientos las películas donde aparece el detector de mentiras como argumento o espacios publicitarios donde el polígrafo es catalizador de acciones que requieren credibilidad.

En un principio, las productoras televisión se plantearon usar el polígrafo de forma seria, invitando a personajes relevantes a probar la veracidad de su testimonio delante de cámaras de televisión, sujetándose a la máquina para deleite de millones de espectadores.

Después de unas temporadas, la competencia entre las distintas cadenas de televisión fue deteriorando la formula, y los personajes relevantes dejaron de ser seducidos por la televisión, pues pesaba más el escarnio público que sufrían cuando afloraban sus mentiras que el redito económico que obtenían con su regreso a la televisión.

Fue así como en España la aplicación del polígrafo en televisión se convirtió en un show sin base científica, para el que no era necesario siquiera exhibir un polígrafo que trabajara en tiempo real ni un experto en su control. Hoy día basta con un personaje sumiso, al que se le instala un pinganillo para que actué al gusto de la dirección del programa, pues todo forma parte de un espectáculo guionizado y convenientemente medido, tanto las preguntas como los resultados, que han de ser aceptados sin rechistar por quienes aceptan participar en el show televisivo mediante la firma de un contrato con la productora.

 

En los últimos 10 años la televisión ha degradado la imagen del polígrafo.

En la segunda década de este siglo, el polígrafo se convierte en Inglaterra, Italia y sobre todo España en una pieza más de la llamada telebasura. Así, los personajes más escatológicos y pendencieros de nuestra sociedad, a veces en lamentable estado de salud, alcoholizados o atiborrados de drogas, se someten a Polideluxe tan aberrantes como irreales, manejados por personajes torticeros, faltos de escrúpulos que incluso cuentan con antecedentes y condenas varias.

Es así como una determinada cadena de televisión ha conseguido en los últimos 10 años deteriorar gravemente la imagen del polígrafo en España, provocando incluso denuncias por parte de Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales (TAC).

Alejados de la televisión los personajes más interesantes y relevantes de la sociedad, algunas productoras de televisión, ávidas por engrosar sus cifras de facturación, no dudan en dar una nueva vuelta de tuerca al prestigio y la buena fama generada durante primeros años de exhibición de la máquina de la verdad en televisión.

Este tipo de productoras basan la mayor parte de sus contenidos en sinergias con otros productos de la misma cadena, son espacios basados en la tele realidad, la ficción y el montaje, es decir, la mentira y el engaño generalizado, contenidos que sin embargo son aceptados por espectadores encuadrados en el segmento de nuestra sociedad con menos recursos intelectuales.

Esta nueva forma de hacer televisión utiliza la imagen del polígrafo para crear su particular detector de mentiras al que denominan Polideluxe, que usan al objeto de barnizar de credibilidad los contenidos de sus programas del corazón, realities, cotilleos y farándula en general, cuya base es siempre la misma, el montaje y el engaño generalizado a partes iguales.

El propio presentador Jorge Javier Vázquez reconoció a la periodista Sandra Barneda, durante una entrevista para el programa “Un Tiempo Nuevo”, que en Sálvame no cuentan con un polígrafo, sino con algo parecido, su particular Polideluxe, que no es lo mismo, y por eso no es necesario que se vea la máquina funcionando.

 

Prueba de polígrafo real vs Poligrafo “Fake” de Telecinco

A los que después de 10 años de Polideluxe aún se preguntan sobre la veracidad de lo que ven en televisión las noches de los sábados, les vamos a sacar de dudas destacando algunas diferencias.

Para ello vamos a comparar la fiabilidad de una prueba de polígrafo real con la del Polideluxe que vemos en televisión. Veamos las 10 diferencias:

  1. El Polideluxe no emplea ninguna técnica poligráfica validada o reconocida, el número de preguntas excede en mucho el máximo admisible en una Evaluación de Credibilidad de Testimonio realizada con el polígrafo tradicional. Una prueba de polígrafo real cuenta con 3 o 4 preguntas relevantes que se comparan con otras tantas de control, una o dos preguntas neutras e introductorias. En total la prueba científica del polígrafo se compone de un total de 10 a 12 preguntas, de las que solo 3 o 4 serán relevantes para el resultado final.                                                                                                                                                                                                                                                         
  2. En cambio, en el Polideluxe aplican cuestionarios sobredimensionados de 20 o 30 preguntas, siempre dependiendo de lo que hayan pagado al invitado y las necesidades de rellenar minutos de emisión del programa.                                                                                                                                                                                                                                                         
  3. En el Polideluxe no utiliza técnicas validadas por el Capitulo E-52 ASTM , organización que establece estándares de calidad y admisibilidad de las técnicas que se pueden aplicar en Psicofisiología Forense, utilizando el polígrafo como herramienta de diagnóstico de la credibilidad.                                                                                                                                                                                                                                                         
  4. La fiabilidad máxima de una prueba de polígrafo (99%) se alcanza en protocoles con un máximo de tres preguntas relevantes, siempre que se cuente con condiciones ambientales controladas, y utilizando técnicas validadas por la ASTM. Condiciones que distan mucho de las que se dan en Sálvame.

Al no utilizar técnicas validadas, excluyendo además el uso de preguntas de control, la probabilidad de exponer un resultado fiable en Polideluxe es ínfima, inferior al azar, peor que tirar una moneda al aire. Donde el falso positivo (acusar de mentir a quien dice verdad) y el falso negativo (dar credibilidad a quien está mintiendo) están asegurados.

5. Las preguntas de una prueba de polígrafo estándar han de presentarse de forma respetuosa, siendo concisas y dirigidas únicamente a quien protagoniza la acción.

La mayoría de las preguntas efectuadas en el Polideluxe son inviables, tenemos cientos de ejemplos, como es el caso Aramis Fuster: ¿Has ejercido o ejerces la prostitución? Es decir, pasado y presente resumidos en una misma pregunta, un reto imposible para el polígrafo.                                                                                     

6. El Polideluxe ha sido denunciado por parte la Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales (TAC) ante la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia. Objeto de esta denuncia son entre otros motivos preguntas como esta “¿Es cierto que después de defecar estás 15 minutos lavándote el culo con el dedo?” 

7. Una prueba de polígrafo tradicional debe ser soportada por una metodología y respaldada por documentos gráficos genuinos, además, la prueba debe ser conducida por profesionales con un perfil ético intachable, carentes de antecedentes policiales, penales y de mala conducta. Estas exigencias no son aplicables a la hora de realizar colaboraciones en ciertas cadenas de tv, donde impera el todo vale, y donde a veces el numero de colaboradores que han tenido problemas con la justicia es superior al de quienes son ciudadanos normales, respetuosos con la sociedad, que nunca han sido condenados por un tribunal a raíz de sus malas acciones. 

8. La poligrafía tradicional es un bien al servicio de la sociedad, que ayuda a muchas personas a resolver los problemas que le acucian de forma cotidiana, sea en el ámbito doméstico, la esfera laboral o por falsas acusaciones con repercusión legal. En cambio, el Polideluxe es una herramienta de entretenimiento, que fue concebida para dar aspecto de credibilidad a historias irreales montadas en un estudio de televisión, es decir, una herramienta al servicio de gente con actitud torticera.

9. Una prueba de polígrafo tradicional es altamente fiable, en cambio, el Polideluxe es una gran mentira, una estafa en toda regla al espectador y usted tiene derecho a saberlo. “¿Te arrepientes de haberte grabado practicando sexo mientras freías unas croquetas?” Esta pregunta define perfectamente la credibilidad del Polideluxe. 

10. Decir verdad o mentir en nada afecta a los esfínteres. El polígrafo tradicional cuenta con una almohadilla denominada “monitor de actividad motora” cuya utilidad es descubrir movimientos voluntarios del sujeto que esta siendo evaluado con un polígrafo. AM (Activity Monitor) es un canal dedicado a detectar contramedidas por parte del examinado, quien podría tensar músculos e incluso contraer disimuladamente el esfínter anal para provocar cambios fisiológicos en el momento que responde a alguna pregunta de control (que tendría que haber identificado previamente), con objeto de elevar la presión arterial, en un intento de engañar al examinador. Nada que ver con las explicaciones que dan la manipuladora del Polideluxe. 

Así explica la propia web de Telecinco como en una entrevista a raíz de su participación en el programa “Mi casa es la tuya” presentado por Bertín Osborne, la protagonista del Polideluxe detecta las mentiras de sus invitados y clientes:

“Y es que Conchita es sinónimo de polígrafo y Bertín se ha interesado por el funcionamiento de este aparato tan temido por los famosos. Ella cuenta que las respuestas de los que someten al ‘poli’ se miden en cinco parámetros y que uno de ellos es una almohadilla que se coloca en el culo porque el esfínter se abre y se cierra instintivamente cuando se miente. Algo incontrolable por parte del sistema nervioso.

Esta revelación ha arrancado las carcajadas de todos los allí presentes. 

Nota del autor: Por cuanto según esta señora, quien defeca miente, y quien huele mal acaba de mentir, de lo que se deduce que en algunos programas de Sálvame el hedor en el plató de Telecinco debe de ser insoportable.

Las mentiras del Polideluxe y sus protagonistas

Suponemos que habiendo leído lo anterior a pocos le quedaran aún dudas del gran engaño que representa el falaz Polideluxe, por si acaso, aquí van algunos enlaces a medios de comunicación independientes, que tratan el asunto de forma bastante reveladora y objetiva. No es necesario ser muy observador para detectar que el denominado Polideluxe no es más que un fraude al servicio de la televisión más anárquica, y que su parecido con el polígrafo real se sitúa entre cero y ninguno.

 

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